Esas preguntas que nunca tienen respuesta

26 agosto, 2022Pedro de la Rosa Gil

El paso del tiempo no tiene solución. Es una de esas certezas con las que tenemos que vivir, no nos queda más remedio. Pero en nuestra mente somos capaces de revivir una y otra vez sucesos que nos han marcado, no importa el tiempo que haya pasado. Y entonces vienen las preguntas: ¿Qué habría pasado sí…? ¿Y sí hubiera…? ¿Podría ser…? Algunas de estas preguntas, y algunos de estos resultados, son los que nos narra Tatsuki Fujimoto en sus historias cortas.

Cuando hablo de sus historias cortas hablo de los tres tomos que ha publicado Norma editorial: 17-21, 22-26 y Look Back. Las historias conclusivas es por lo que comienzan todos los autores de manga, en ellas experimentan con su estilo, buscan qué tipos de historias son las que mejor les funcionan, y se dan a conocer al público. También son las historias más personales, las que más tiempo han vivido con ellos, y en ellas plasman la pasión de una persona que lo está dando todo por entrar a un mundo muy duro y competitivo.

Hay que decir que, si no estáis familiarizados con el autor de Chainsaw Man, es un tío un tanto peculiar en cuanto a narrativa e ideas se trata. El mejor ejemplo de esto es su primera historia conclusiva, Dos pollos en el patio, la cual va de dos humanos que, durante una invasión alienígena, se disfrazan de pollos —de manera tremendamente ridícula y llamativa— para que no les coman. Pero es un autor que, si conectas con él, sus obras te dejan marca.

No vamos a hablar de todas sus historias cortas, porque hay muchas en las que él mismo comenta que no las hizo por voluntad propia. Es el caso de La rapsodia de la sirena, en la que comenta que «cuando el equipo editorial de Jump SQ dijo que no se me ocurrían historias normales ni a tiros, dibujé esto por puro despecho». Os podéis hacer una idea del estilo de historias.

La primera que vamos a comentar es Sasaki ha parado una bala, del tomo 17-21. Aquí ya empezamos a vislumbrar el tipo de autor que es el Fujimoto actual: historias que, desde lo absurdo, consiguen tener un mensaje mucho más profundo de lo que puede parecer. En esta historia Sasaki es un chico del que se ríen porque quiere ser astronauta, ya que su padre antes de morir le dijo que cuando esto sucediera él le estaría esperando en la luna. Cuando lo habla con su tutora esta le dice que es una diosa, porque «en este mundo, no podemos dar nada por sentado». Y con eso en mente, la idea de que «hay cosas tan inverosímiles que la gente las toma por imposibles», Sasaki se planta frente a un hombre que ha entrado con una pistola a su clase y coge en el aire la bala que le han disparado. Dentro del absurdo de lo que ocurre, la historia narra la historia de un chico que cree lo suficiente en sí mismo como para parar una bala. Debería haberle atravesado la mano, debería haber muerto. Pero no pasó. Y aquí tenemos la primera de esas preguntas que nunca tendrán respuesta, porque estás surgen de ese sentimiento de que nada es imposible, de que siempre habrá una posibilidad de parar esa bala.

La segunda historia corta viene de 22-26, Mi hermana pequeña. Como comenta el propio Fujimoto, «que empiece con un desnudo a toda página es arriesgado». Esta es una historia un poco diferente a la anterior, pero que también es muy importante para entender otras de sus obras, como Look Back o Goodbye, Eri —obra que estoy deseando que publiquen en España y que os recomiendo muy encarecidamente—. Esta historia nos emplaza en un instituto de arte, en el cual en la entrada, por motivos de la obra, encontramos un retrato desnudo de la protagonista pintado por su hermana pequeña. El viaje mental que esta hace es uno de aceptación, y de entenderse a una misma. Esta especialmente no quiero destriparla demasiado, porque me parece que es mucho mejor hacer ese recorrido con la propia Mitsuko más que yo hablando de su importancia. Lo que sí quiero resaltar es que esta es otra de esas historias con pregunta: ¿Y si hubiera tenido esa confianza?. Me parece una historia bastante directa, y que, raro en él, se aleja del absurdo para mostrarnos una situación mas cotidiana y natural. Pero el mensaje sigue teniendo un mensaje fuerte, y sigue alejándose de esas «historias normales» que solemos encontrar en mangas de la Jump.

Antes de dejar los recopilatorios de historias cortas y entrar en Look Back quería resaltar otras historias cortas como Metamorfosis transfemenina nocturna, Nayuta de la profecía y El amor es ciego. Estas tres, especialmente la primera, son historias que modernizan mucho los valores del manganime, un medio que parece anclado a unos valores muy determinados desde hace mucho tiempo —quizás El amor es ciego es la que menos, pero me pareció muy divertida y quería destacarla también—.

Vayamos, pues, al grand finale: Look Back. En esta historia me vais a tener que permitir haceros spoilers gordos, por lo que si queréis leerla sin saber nada cortad por aquí y volved a leerme cuand la terminéis. Ahora que estáis avisados hagamos un breve resumen de la obra. La historia comienza en un colegio, con una chica popular, Fujino, y una hikikomori —término que se utiliza para definir a aquellas personas que, por miedo a la sociedad, deciden abandonarla—, Kyomoto. Ambas dibujan manga en el anuario escolar, una historias populares y la otra paisajes verdaderamente increíbles. La popular, decide darlo todo por ser artista, pero al no poder competir contra Kyomoto decide dejarlo. Hasta que tiene que ir a llevarle el diploma a su rival y esta, por un manga que le dibuja en el acto, decide salir de su encierro para decirle que es su fan. A partir comienza una relación reciproca, aunque en todo momento parece que Fujino es la que tiene un mayor control sobre Kyomoto: no es hasta que Kyomoto deja a Fujino para estudiar Bellas Artes que no vemos lo verdaderamente importante que era para ella, y aún más cuando Kyomoto muere por un tiroteo en la universidad. Fujino, completamente devastada, decide volver a la casa donde se crió Kyomoto, donde ella vivía encerrada y donde se conocieron. Allí encuentra aquella tira que la hizo salir, y entre lágrimas la rompe, porque se siente culpable de su muerte al haber sido la que le sacó de su encierro.

Es aquí donde llega esa pregunta que nunca tendrá respuesta: uno de los fragmentos de la tira rota viaja en el tiempo e impide que Kyomoto salga. ¿Qué habría pasado si no la hubiera sacado de su cuarto? Entonces ella hubiera dejado el dibujo y habría hecho judo, y habría pasado de casualidad por la universidad de ella, donde la habría salvado del tiroteo, y después habrían vuelto a hacer manga juntas. De ese pasado posible parece venir una tira que se lo muestra a Fujino, y recuerda la sonrisa de Kyomoto cuando le enseñó la primera historia que iban a hacer juntas. Y vuelve a su estudio. Y sigue dibujando.

Era necesario comentar integramente Look Back porque no es hasta el final que no se nos presenta esa pregunta sin respuesta, que en esta obra mágicamente la tiene. Nunca sabremos si pasó en la mente de Fujino, pero si algo nos enseñaron las historias cortas previas de Fujimoto es que nada es imposible. Frente a autores como Naoki Urasawa, que para mi gusto es un autor que se crece en obras largas como Pluto o Monster, Tatsuki Fujimoto me parece un autor que brilla mucho más en sus historias conclusivas que en sus colecciones —por mucho que me guste Chainsaw Man esta es una realidad—. En estos relatos cortos nos lleva dentro de su mente, en un repertorio de traumas y sentimientos encontrados de lo que podría haber sido que te llegan a lo más hondo, y te hacen pensar. Y en mi caso recapacitar sobre todas esas preguntas que no puedo evitar hacerme y de las que nunca sabré la respuesta. Al final la respuesta no es lo importante de la pregunta, sino lo que la pregunta nos recuerda para seguir en el presente.

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