He-Man: ¿quién es el máster del universo?

5 octubre, 2021Simón Bellido

he-man

Una de dos, o hay una escasez de ideas en el mundo de la animación, o la nostalgia se nos está saliendo de madre. Cada vez se apuesta más por títulos de series ochenteras o noventeras, con una doble finalidad: captar a las nuevas generaciones y jugar con los sentimientos de los que un día disfrutamos de la primicia. Pero no sé hasta qué punto esta moda sigue teniendo sentido.

Y por poner un ejemplo, hablemos de He-Man.

EL ORIGEN

he-manNacido para ser un muñeco de acción, mezcla de hombre de Neanderthal y vikingo —y el príncipe de Beckelar también—, terminó siendo un personaje animado, que defendía los secretos del Castillo de Grayskull a golpe de espada mágica, y con unos compañeros que, o sabían que en realidad era el principe Adam de Eternia, o vivían en la inopia, pese a que el parecido de Adam y He-Man era mucho más obvio que el de Clark Kent y Superman.

El formato era simple: los malos, encabezados por un esqueleto hinchado de anabolizantes, y que hacía magia, intentaban entrar en el castillo para cotillear sus secretos, mientras que los buenos siempre les paraban los pies. Era la eterna batalla del bien contra el mal. Porque sí. Por el mero hecho de que el mal quería poder, y el bien no quería que el mal lo obtuviese. 

¡Pero cómo nos entretenía! ¡Y la de veces que una generación levantó un palo por encima de la cabeza, gritando «Por el poder de Grayskull»!

LOS SPIN-OFFS

En los ochenta desconocíamos el significado de la expresión spin-off, pero al igual que hoy, nos hacía gracia que las series diesen lugar a otras series. No era algo muy común entonces, pero ya era un recurso que se comenzaba a emplear para atacar, con un producto similar, a otro tipo de público.

She-ra, la hermana melliza de He-Man, nos robó el corazón y casi superó las estadísticas de la serie madre.

Aunque fue concebida para un público femenino, la misma generación que apelaba al poder empezó a lanzar vítores al «Honor de Grayskull», y se repitió la misma estructura, pero con nuevos personajes. Estaba claro que los creadores del título habían creado una nueva gallina de los huevos de oro. Se vendieron millones de muñecos de acción, recreaciones del castillo de Grayskull, o la fortaleza de Skeletor, La montaña serpiente. Todos queríamos ser He-Man o She-Ra.

MÁS HE-MAN

Y si algo funciona, ¿por qué no exprimirlo hasta la saciedad? En 1987, dos años después de la finalización de la serie del hombre más poderoso del universo, se decidió que Dolph Lundgren, al que previamente habíamos visto luchando contra Sylvester Stallone en Rocky, era el adecuado para interpretar el rol del rubiales mazado. ¿Reconocemos que la película ha envejecido mal? Sí, lo reconocemos. Pero… ¿a que la disfrutamos en su momento? ¡Y tanto! He-Man, Teela y Man-At-Arms venían a nuestro mundo a buscar una llave interdimensional, que bien podía haber sido utilizada en un concierto de los Pet Shop Boys. Con un argumento de película de sobremesa consiguió recaudar diecisiete millones de dólares.

Y después, ya que parecía ser una apuesta segura, alguna mente pensante dijo: ¿por qué no más? Y en 1990 nacieron Las nuevas aventuras de He-Man. Con un aire más futurista, un nuevo planeta y una animación renovada, querían atrapar a una nueva generación que había escuchado de aquella historia quizá por sus hermanos mayores. Quizá fue demasiado pronto, quizá fue el argumento… el caso es que, tras una única temporada de sesenta y cinco capítulos, todo terminó. 

¡Pero no sufráis! Que nadie puede derrotar a He-Man. En 2002 nació He-Man y los Masters del universo —eso es tesón, y lo demás son tonterías—. ¿Iban a volver a contar lo mismo? Pues sí. El mismo refrito del bien contra el mal. Tras dos temporadas, la serie finalizó. ¿Alguien la recuerda? 

El FINAL DE HE-MAN

En 2012, DC Cómics, resucitó una tercera vez—¿O tal vez era la cuarta?— al rubio. Esta vez Skeletor encontró a un poderoso aliado en una serie vecina. Mumm-Ra, enemigo acérrimo de León-O, el rey de los Thundercats —ya hablaré de los mininos en otra ocasión—. Tras una batalla épica la momia atraviesa con su espada el pecho de He-Man. Murió, vamos que sí. Aunque se mascaba la tragedia cuando el leoncito intentó resucitarle usando la energía que manaba de la fortaleza oscura de Mumm-Ra. ¡Un drama, oiga usted!

thundercats

PERO, ¿TODO HA TERMINADO?

¡Por supuesto que no! ¡Válgame el cielo! Tras el rotundo éxito del remake protagonizado por Adora, la hermana melliza de He-Man, y las princesas del poder,  estrenado en 2019, que gozaba de una trama contundente y unos nuevos valores más acorde a los nuevos tiempos, se decidió crear Masters del Universo: Revelación.

Estrenada en 2021, y con únicamente cinco capítulos, la reinvención de lo sucedido en Eternia estaba servida. La fórmula no tenía fallos, o eso pensaron. Se apostó por cambiar el tema de la batalla del bien contra el mal por la búsqueda épica. Los personajes habían sido rediseñados más acordes con la actualidad, al igual que sus personalidades. Las alianzas habían cambiado. Abrazados por Netflix, soltaron a la bestia y esperaron los resultados. 

El factor nostalgia, un arma de doble filo, atrajo tanto a defensores como a detractores. El cambio de protagonismo ha sido tal vez lo más criticado y a la vez lo más sorprendente, pues es Teela la que esta vez nos conducirá por Eternia y su cielo e infierno.

heman

EL ARGUMENTO

Las fuerzas de Skeletor lanzan un nuevo ataque contra Grayskull, mientras Teela es nombrada Man-At-Arms —supongo que rango máximo en el ejército—, como su padre. Tras una batalla igualada, por fin, tras cuarenta años intentándolo, Skeletor consigue el gran secreto del castillo, y Teela descubre —por fin— el secreto de su gran amigo, el príncipe Adam . Y entonces, todo cambia.

La serie se centra en años después de la gran batalla. La magia es cada vez más escasa en Eternia, algo que ha dado lugar a una nueva secta basada en la tecnología, cuya misión es «mejorar» la vida. Teela, indignada y despechada por haber sido la última en enterarse de que He-Man era Adam, deja la protección del palacio, renuncia a su status y se transforma en mercenaria. Es entonces cuando recibe la misión. Ella, sin saberlo, deberá salvar a Eternia una vez más. 

Teela he-man

LA EVOLUCIÓN

Como dice Fangoria, «La nostalgia es una droga dura y adictiva», y los que están enganchados considerarán un despropósito de relanzamiento. Pero, ¿es que alguien pensaba que lo que estaba por venir iba a tener la misma estructura que la serie original? ¡Impensable! Aunque sería una situación guasona ver a He-Man, como en cada final de episodio, lanzando al aire la moraleja que se aprendía. —Y recuerden amigos, las drogas son malas. ¡No se droguen!

Quizá haya dolido que le entreguen el protagonismo a Teela o a Evil-Lyn. Quizá querían que continuase la batalla del mal por mal, contra el bien absoluto. Pero los tiempos, y la sociedad evoluciona. Con un giro argumental decente, la serie prometía estar a la altura de las expectativas, pero ¡oh, dramático giro de los acontecimientos! se desarrolló de una forma que pese a que podía ser excelente, rasgaba un suficiente pelado. El adjetivo que más se adecúa sería el de previsible. Cuando eres capaz de avanzarte al argumento, significa que se ha optado por el camino fácil.

EN RESUMIDAS CUENTAS

Tenéis que verla. En cinco capítulos quizá solo se haya planteado el inicio de esa nueva Eternia. Alimentaréis vuestra nostalgia viendo a personajes entrañables, como Orco o Cringer, Merman o Beastman. Entenderemos un poco mejor la mitología dentro de la historia y lo mejor: ¡Por fin se descubrirán los secretos del Castillo de Grayskull!

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Artículo anterior Siguiente artículo