‘Una joven prometedora’: imagina la peor pesadilla de una mujer

26 abril, 2021María Toscano Alonso

Emerald Fennell, apuntad este nombre. Fennell, actriz y guionista, debutó en 2020 como directora por todo lo alto con la aclamada ‘Una joven prometedora’ (Promissing young woman). La película ha sido nominada, entre otros premios, a seis estatuillas en los Oscar, donde ella optaba a tres de ellos: mejor película, mejor dirección y mejor guion (galardonada en esta última categoría). Fennell se estrenó como guionista en la serie de HBO ‘Killing Eve‘, sustituyendo en esta labor a su colega Phoebe Waller-Bridge (creadora también de ‘Crashing’ y ‘Fleabag’), y además hemos podido verla actuar en películas como ‘La chica danesa’ o ‘Anna Karenina’, o en la serie ‘The Crown’, donde interpreta a Camila Parker Bowles.

‘Una joven prometedora’ se ha convertido en una de las favoritas en esta edición 93 de los Oscar, y en general, en uno de los estrenos más celebrados del año. ¿A qué se debe la repercusión de este filme? Si unimos el guion y la dirección de Emmerald Fennell con una interpretación brillante de Carey Mulligan (conocida por sus papeles en ‘Drive’, ‘Shame’ o ‘El gran Gatsby’, entre otras), obtenemos una obra impecable como esta. Destacando también las actuaciones del resto del elenco y la acertada decisión de incluir a la actriz trans Laverne Cox.

Comienza la película y vemos a Cassie (Carey Mulligan), borracha en un bar. Un grupo de tres hombres la miran, se relamen incluso pensando en la suerte que han tenido de encontrarse a una chica sola, guapa y borracha de la que van a poder aprovecharse. Uno de ellos, el que aparenta ser más formal y respetuoso se acerca a ella, al parecer con intención de ayudarla, pero nada más lejos de la realidad. A partir de este punto, todo lo que se sucede en la escena hace que muchas pensemos: «joder, yo he estado ahí». Es aquí cuando el público femenino, mayoritariamente, está completamente dentro de la película al reconocerse en el personaje de Cassie de una forma evidente, y por qué no decirlo, dolorosa, aunque afortunadamente no todas hayamos estado ahí.

Tras el movimiento #MeToo surgido en 2017 a raíz de múltiples acusaciones, principalmente, al productor hollywoodiense Harvey Weinstein, se ha comenzado a dar cada vez más visibilidad a historias de abusos sexuales desde un punto de vista femenino, y no desde la mirada de deseo masculina a la que habitualmente acostumbraba el sector cinematográfico. En esta ocasión, se plantea una historia que oscila entre géneros llevando al espectador del drama a la comedia en cuestión de una escena, pasando por el thriller o la comedia romántica por momentos. Además, un contraste de estética kitsch de tonos pastel con una fotografía más actual de colores vibrantes y luces de neón son el envoltorio perfecto para esta historia, que está aderezada con la música de Britney Spears (versión a violín de Toxic) o Paris Hilton.

La crítica que Fennell realiza mediante esta obra es clara y necesaria, mostrando multitud de situaciones que en mayor o menor medida son universales entre las mujeres: la impunidad del agresor, el silencio de sus cómplices o la mirada desviada de mujeres que han sido educadas para culpar a sus iguales y justificar al hombre, son aspectos comunes en lo referente a las denuncias de abuso sexual. Dejando a la luz que, incluso los “hombres buenos” hacen lo que sea necesario por salvar su pellejo.

Cassie es una víctima indirecta y a su vez una incasable buscadora de justicia en pos de la víctima directa, su mejor amiga: Nina. Una y otra vez, la protagonista se expone a posibles consecuencias terribles con el único fin de concienciar a los hombres de los actos que cometen, haciéndoles ver que aquello que para ellos es normal, realmente es un abuso sobre el cuerpo femenino.

‘Una joven prometedora’ es una película incómoda y dura, pero que mediante la brutalidad de una escena asfixiante —literal y figuradamente—, hace partícipe al público de una realidad que lleva vigente en la sociedad desde hace demasiado tiempo. Por un lado, Fennell se centra en la percepción del agresor sobre sí mismo, las excusas y la exculpación de los partícipes. Y, por otro lado, muestra la rabia que fluye por dentro de una mujer devastada, que llega a culparse a sí misma de algo que no pudo haber evitado. El filme se sume en una reivindicación que debe tener en este medio su altavoz, y lo hace con una narración llena de giros, algunos más esperados que otros, y con un final que lejos de ser idílico, es realista y coherente con el contenido de la propia obra.

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