Las heroínas de PlayStation

14 julio, 2021Francisco Espinosa Rubio

Le he dado muchas vueltas al título que podría englobar este artículo/pieza de opinión/análisis de un sector caliente de la comunidad de amantes del videojuego. También he meditado sobre cómo abordarlo, ahora que las polémicas se han enfriado un poco —hasta el próximo lanzamiento que nos vuelva a mostrar la peor cara de cierto sector de jugadores—.

Lo primero es que quiero hablar de PlayStation. Porque son los que se han encontrado en el eje de la tormenta y porque, lejos de amilanarse, parecen seguir remando contra el viento. Y también porque me han hecho volver a disfrutar, recientemente, de un título increíble protagonizado, en parte, por un personaje femenino.

Me refiero, claro, a Ratchet & Clank: una dimensión aparte.

Y he venido hablar de personajes femeninos.

Es algo que viene pasando desde que dichos personajes dejaron de ser, básicamente, hombres con tetas y pasaron a convertirse en personajes tridimensionales —narrativamente hablando—. Un sector de los jugadores se queja. Y lo hacen con argumentos tan trabajados como: es que la protagonista de Returnal es vieja. Es que Abby, de The Last of Us Parte II tiene un cuerpo nada realista —ja—. Es que ahora en Ratchet & Clank tienen que meter una mujer para ser políticamente correctos. Aloy está gorda y así no podría sobrevivir en el mundo de Horizon Zero Dawn y Forbidden West. Argumentos de patio de colegio que vienen siempre de las mismas catacumbas de la comunidad de jugadores, a donde se arrojan voluntariamente los que no tienen nada que aportarnos, pero cuyos gritos hacen eco, y molestan.

Parece que aunque el videojuego como medio madure, parte de sus jugadores no.

Esto colmó mi paciencia en el caso de The Last of Us Parte II. Sobre todo por la injusticia de encontrarme ante una historia tan madura, con unos personajes tan trabajados, que buscaba contarse a sí misma, no contentar a nadie —y voy a aprovechar este foro para recordar que un personaje de videojuegos, por muy bien que nos caiga, no siempre tiene que morir en una fastuosa explosión o haciendo algo heroico. Que la muerte es muerte, y la mayoría de las veces es injusta, brutal y absurda, y el fin de ese personaje está acorde con el mundo en que vive—. El foco de la atención de ese sector rancio se centró en los músculos de una mujer. Claro que no lo hacen en los músculos de Kratos. El foco siempre va hacia la mujer. Porque lo que más gustan los hombres que tienen miedo de las mujeres, es criticarlas y tratar de invalidarlas. Sin embargo, las heroínas se abren camino, y tras Abby y Ellie han ido llegando Selene, Rivet, y las que—confío—vendrán. Y las que vinieron antes. Porque el videojuego necesita heroínas de verdad. Mujeres de todas las clases, de todo tipo, e ignorar que la mayoría de personajes femeninos que teníamos hace dos o tres décadas eran personajes masculinos con una skin femenina, es autoengañarse. Y sí, Lara Croft ha ido evolucionando, otros muchos videojuegos se han lanzado a tomar a la mujer como protagonista, con resultados sencillamente maravillosos. The Walking Dead de Telltale Games hizo un gran trabajo con Clementine. The Witcher lo hizo con Ciri. Y PlayStation parece desbocada en una verdadera lucha por darle a estos personajes el sitio que tanto tiempo llevan mereciendo. ¿Y por qué? Supongo que porque los necesitamos. Y no, no es un cuestión —solo— de cuotas o corrección política. Es cuestión de enriquecer el medio. No es lo mismo un personaje masculino que uno femenino, no deberían ser intercambiables y que no importe lo más mínimo. Eso es una falacia que se cuentan los que no que quieren jugar con mujeres. The Last of Us no tendría la misma consistencia, el mismo dramatismo, si Ellie no fuera una mujer lesbiana. Si Abby no fuera una mujer fuerte y dura, si Lev no fuera transexual. Me encanta que Selene sea mayor, porque todos los personajes que han sido mayores en los videojuegos eran hombres. La madurez les siente bien, ¿y a ellas no? ¿Jugamos de nuevo a invalidar un personaje femenino porque sea mayor, pero nos encanta jugar con un Joel en su otoño? Nos parece genial que Kratos haya envejecido, pero por favor que Senua siga siendo jovencita y atractiva. ¿Alguien más se da cuenta de la trampa?

Jugando a Ratchet & Clank: Una dimensión aparte —que aprovecho para recomendar encarecidamente porque es uno de los juegazos de este año— me he dado cuenta de lo mucho que he disfrutado conociendo a Rivet y a Kit. De lo necesario que eran unas contrapartes femeninas para equilibrar la saga. De lo mucho que me gustaría que Insomniac estuviera ya trabajando en un Rivet & Kit —y no descarto en absoluto que lo estén haciendo—.

¿Qué aportan los personajes femeninos? Primero, diversidad. Segundo, inclusión. Tercero, verosimilitud. Teniendo en cuenta que un videojuego debería basar su propuesta en la interacción, por encima de todo, siendo hombre me ha resultado muy fácil sentirme cercano a los personajes que protagonizaban mis sagas favoritas. Porque es fácil querer ser Dante, V o Nero, pero no creo que todas las jugadoras quieran ser Nico y dedicarse a marcar palmito mientras proveen a los héroes de gadgets. Es agradable imaginarme como John Marston, pero ¿ellas quieren ser Abigail? ¿Creéis que ellas querían ser Marion y no Indiana Jones? ¿O Jennifer y no Marty McFly? Y con esto no digo que todos los videojuegos deban tener una contraparte femenina —el modelo que está llevando Ubisoft con los Assassin’s Creed que, sin ser perfecto, supone al menos un intento de equilibrar las cosas—, ya que hay maravillosos personajes masculinos que se han merecido su protagonismo y que prefiero que sigan inamovibles. E historias protagonizadas por hombres que tienen que ser protagonizadas por hombres. Pero una cosa no quita la otra: no podemos criticar a los personajes femeninos por el mero hecho de serlo. No podemos tachar historias de malas porque decidan contarse a través de la parte femenina. Tan bien me parece Arthur Morgan como Abby. Tanto me encanta Rivet como Ratchet —y, en este caso en concreto, me gusta más Rivet—. Y no quisiera que Hellblade lo protagonizara un hombre, ni Beyond Two Souls ni Control. Esas historias necesitan de sus heroínas. En Hellblade nos encontramos la inversión del cuento: ella lo arriesga todo para salvarle a él. Él es la “dama en apuros” y ella el héroe. En Control gran parte de la autoridad que tiene que ganarse Jesse Faden viene condicionada por el hecho de que es una mujer dirigiendo toda una agencia. Un puesto de poder que solemos ver representado en hombres. La importancia capital del protagonismo femenino en Life is Strange.

Pero los que no quieren que su protagonismo como hombres se acabe, critican.

¿Aloy está gorda? Primero, no. Segundo, si lo estuviera, ¿qué? ¿No es realista que corra, salte y luche? Pero sí que lo haga Bob Richards en Tekken.

No lo compro, lo siento.

Por eso, desde hace ya un tiempo, decidí que siempre que el juego me diera la opción, crearía un personaje femenino. Lo hago en los de un jugador, en los online, siempre que puedo. Porque toda mi vida de jugador me han enseñado que el héroe mola y la heroína, si es que protagoniza su propio juego, tiene todas las características masculinas que me gustan. Es ágil, es fuerte, es rebelde, es un lobo solitario —para otro debate queda si realmente esas son las cualidades masculinas más sanas—. Y si un personaje femenino muestra otras, es “cosa de chicas”. Y los videojuegos, como bien sabemos los que nos criamos en los 80s y 90s, son cosa de chicos.

Lo he dicho antes y lo repito: el medio madura, algunos de sus jugadores no.

Pero PlayStation me está dando fe. Me gusta lo que están haciendo con sus personajes. Y quiero creer que Nintendo va a hacer lo propio dándole a Zelda un papel protagonista y a la altura en la secuela de Breath of the Wild. Y estoy seguro de que Microsoft —que ya ha aportado lo suyo en este sentido—, va a hacer lo propio con sus sagas.

Ahora quiero un juego de Spider-Man protagonizado por Gwen como Spider-Woman. Quiero que, si la saga The Witcher continúa, Geralt le ceda el testigo a Ciri. Quiero un Rivet & Kit, que Senua ponga de rodillas a ejércitos en Hellblade II, quiero ver a una Ellie mayor y rota en un hipotético The Last of Us Parte III, y quiero que Selene regrese por todo lo alto. Quiero heroínas. Y las quiero viejas, gordas, delgadas, atractivas, feas, tímidas y deslenguadas.

Y a todos los jugadores que me leen: haced la prueba. En el próximo editor de personajes, haceos una mujer. Jugad con ella. Un día, dejará de ser un titular y será normal. Un día nos preguntaremos qué demonios pasaba con la testosterona en los inicios del videojuego y por qué nos pasamos tanto tiempo dándoles la espalda a ellas, cuando ellas tenían mucho que aportar.

Y un día, estoy seguro, esa parte de la comunidad tóxica que envía cobardes mensajes anónimos, que acosa en juegos online, que vierte odio y bilis contra personajes de ficción, se quedará gritando sola en un rincón que a nadie importará.

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