‘NieR Replicant’ y una enorme lista de números

26 mayo, 2021Francisco Miguel Espinosa

NieR Replicant me niego a dar la lista de números es la nueva excentricidad de Yoko Taro, una de esas mentes del videojuego que se han hecho un hueco como autor, y cuyas obras, pese a conformar un nicho no demasiado mainstream, poco a poco va calando en el gran público. La culpa del éxito la tuvo, más bien, NieR Automata, secuela del que se ha lanzado recientemente. Y es que NieR Replicant hace equilibrios en la cuerda entre el reboot, remake y remaster. Le da un lavado de cara al juego que se lanzó originalmente hace una década, tanto a nivel gráfico como a nivel jugable, pero también establece algunos cambios que rehacen parte de la historia del juego.

Pero vayamos por partes.

NieR Replicant cuenta una historia de fantasía tradicional con un giro de tuerca especial: se unen la fantasía de espada y brujería, clásica del JRPG, con un tipo especial de ciencia ficción post-apocalíptica. El mundo de NieR toma parte en un futuro en que las ruinas del mundo antiguo, fábricas, robots, vehículos,… son los vestigios sobre los que se levanta una mitología propia. Dos muchachos huérfanos, una misteriosa enfermedad y unas sombras misteriosas que pugnan por eliminar a los humanos. Un guion que, a poco que se haya jugado al género JRPG, se entiende como un compendio de todos los mitos que han hecho grande al género desde los tiempos de la prehistoria del videojuego.

Aunque este es el punto de partida, NieR Replicant va llevando al jugador por una trama épica que muta hasta inmiscuirse en mundos mucho más imaginativos que la mera fantasía medieval. El factor reboot viene dado porque se cambia al personaje protagonista: de un hombre mayor y su hija, del original, pasamos a dos hermanos huérfanos y un protagonista joven, ingenuo, idealista, algo que pega mucho con el tema de la obra. La relación entre los dos hermanos, siendo que deberemos proteger a la hermana pequeña en diversas ocasiones, funciona de forma muy similar a las obras de Fumito Ueda, como Ico o The Last Guardian, aunque esto en lo que a relación se refiere. Las mecánicas no están tan centradas en la protección del personaje, pero la narrativa nos lleva a lugares parecidos.

Personalmente no jugué al NieR Replicant original, pero he leído ciertas cosas sobre el combate. Se ha cambiado lo suficiente como para respetar la saga, pero se acerca más a lo visto en Automata. El combate es rápido, aunque no frenético. Es un action-rpg bien resuelto, con posibilidad de realizar varios combos, pero lo suficientemente sosegado como para que una cierta estrategia tenga lugar. Si bien sus mecánicas en cuanto al combate funcionan bien, me he encontrado con la sensación de enfrentarme a combates demasiado sencillos, un poco repetitivos quizás, en los que resulta difícil verse tan inmerso como en NieR Automata, cuyo combate roza la perfección.

Aunque el remozado gráfico lo hace resultar pintoresco para los estándares en que nos encontramos, se le ven las costuras en algunos momentos. Su diseño de niveles es muy de la vieja escuela, lo que funciona muy bien en algunos momentos, y resulta un tanto lineal en otros. El diseño de arte es lo que más destaca, con una combinación estupenda entre fantasía y ciencia ficción con un aire industrial, robótico, que evoca en cierta medida al cine de los 80s, pero cuyos enemigos mecanizados se asientan en la tradición de Final Fantasy VII. Al diseño artístico tan hermoso podemos sumarle una banda sonora verdaderamente bella, obra de Keiichi Okabe, que no solo acompaña al combate con acierto, sino que apoya las escenas de acción y les da un empaque redondo, lo mismo que con las escenas íntimas entre los personajes. Las composiciones de Okabe destacan con soltura en un juego que es realmente bello.

Y aunque he disfrutado con NieR Replicant, no todo han sido luces, también hay sombras. Con un arranque realmente vertiginoso y que da muchas ganas de sumergirse en la narración, hay un corte abrupto, un flashback, que arroja unas cuatro o cinco horas a un ritmo verdaderamente lento, hasta el punto de lastrar bastante el inicio del juego. Las primeras misiones secundarias, o más bien el noventa por ciento de las misiones secundarias, tienen que ver con ser un recadero. Ir en busca de algo o de alguien, lo que nos sirve como excusa para explorar escenarios nuevos, pero las motivaciones que nos ofrece el juego para ello son bastante sosas y poco apetecibles para el jugador. El problema es que, durante buenos ratos a lo largo del juego, solo nos ofrecerán misiones secundarias mientras la historia principal está «en pausa». Esto hace que las primeras horas de NieR Replicant resulten algo áridas, lentas, y temo que para cuando el juego comienza a coger fuerza, muchos jugadores decidan abandonar.

Hay que dar un salto de fe.

NieR Replicant es un JRPG muy clásico. Mucho. Sus mecánicas se han modernizado, se han sofisticado, y están un poco más cercanas a lo que esperamos hoy día de un juego de este género. Y lo consigue, resultando muy satisfactorio una vez que nos dejamos arrastrar a su mundo. Pero lleva tiempo y le pide mucho al jugador: le pide una paciencia que no tengo claro que los jugadores tengan hoy día. Su duración es bastante extensa, más de treinta horas, y necesita más de una vuelta para disfrutar de todo lo que ofrece. Por esto, me atrevo a decir que Yoko Taro sabe muy bien a quién le habla, conoce a su público y les ofrece lo que ellos esperan. No puedo decir que le recomiende a todo el mundo que se acerque a NieR Replicant, pero sí a los que hayan disfrutado de Automata.

Con la salvedad de que Automata y Replicant son juegos, en el fondo, muy distintos.

NieR Replicant, precuela de Automata, es un JRPG en el sentido más clásico y más amplio del término, mientras que Automata se deja llevar hacia la acción, no tiene miedo a volverse frenético, a volverse loco, mientras que Replicant es muy contenido. Lo más atractivo e interesante es su mundo, su arte y su banda sonora. A nivel jugable, se cuece a fuego muy lento y confía en que el jugador quiera echar muchas horas en su mundo. Y los argumentos que esgrime son un guion original e imaginativo, un diseño de arte muy esmerado y una banda sonora sobresaliente. No está nada mal. Podría ser más refinado en muchos aspectos mecánicos, pero no deja de aguantarse a pesar de ser la remasterización de un juegos que tiene una década.

Me resulta difícil hacer balance de este juego: me ha costado disfrutar plenamente de NieR Replicant porque pide demasiada paciencia, y los que analizamos videojuegos no podemos tenerle toda la paciencia que merece. He tardado en entrar, pero cuando lo he hecho, he disfrutado de una fantasía robusta y especial. Los que quieran jugar sin prisas, tienen una buena sombra en la que cobijarse.

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