‘The Quarry’: sé lo que hicisteis el último viernes 13 en el campamento sangriento

24 junio, 2022Francisco Rubio

Me fascinan los campamentos que acaban en un baño de sangre. No de forma literal, sino en la pantalla o en las páginas de un libro. El caso es que es mi género favorito de terror. Viernes 13, Campamento Sangriento… Quizás tenga que ver algo el hecho de haber pasado toda mi infancia yendo a campamentos. Reunirse entorno a la hoguera, dormir en tiendas de campaña, hacer amigos de todo el país, amores de verano. De verdad que para mí, siendo niño, no había nada mejor en todo el verano. Claro que los campamentos en el cine tienen la mala costumbre de llenarse de asesinos, brujas, vampiros, adolescentes con ganas de experimentar y muertes violentas para todos los gustos.

The Quarry toma toda esta tradición y la hace propia.

Allá por los inicios de la PlayStation 4 hubo un exclusivo que decepcionó a muchos —The Order 1886, aunque admito que a mí me gustó bastante—, y otro que, pareciendo la crónica de un fracaso anunciado, sorprendió y gustó a la mayoría: Until Dawn. Con su premisa de película de terror de los 70s/80s, su elenco de actores y actrices, sus gráficos del futuro y un guion lleno de caminos a escoger, este título de Supermassive Games cimentó las bases del tipo de aventura gráfica de horror que el estudio ha ido desarrollando en los últimos años. Y si bien sus más recientes lanzamientos con Bandai Namco —The Dark Pictures—, ciertamente no han cosechado el mismo éxito, The Quarry se está ganando las alabanzas de la crítica especializada y del público.

Campamento, misterios, adolescentes, muertes violentas, monstruos escondidos en el bosque y una jugabilidad que se basa en la elección y la bifurcación de caminos narrativos como tótem al que alabar. Esa es, muy resumida, la premisa del juego desarrollado por Supermassive Games y distribuido por 2K Games. Una premisa que nos permite controlar a un elenco de personajes amplio, ir descubriendo distintas localizaciones, elegir entre varias opciones y, lo más importante, componer nuestra propia película de terror.

The Quarry no esconde sus influencias en ningún momento ni juega a ser más original de lo que realmente es: no en vano el elenco de actores incluye a David Arquette, cara conocida de la saga Scream (Wes Craven, 1996); y a Ted Raimi, el hermano del famoso creador de la saga Evil Dead, sus secuelas y la serie Ash vs. Evil Dead. Toda una declaración de intenciones para enganchar de un plumazo a los amantes del género. Pero es que la elección y diseño mismo de los escenarios es un homenaje constante a distintas cintas clásicas: el campamento no puede evitar hacernos pensar en el Crystal Lake de la saga Friday the 13th (Sean S. Cunningham, 1980), incluyendo el lago que alberga misterios. Los campistas abandonados a su suerte, las leyendas de una bruja en los bosques (The Blair Witch Project, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999), los pueblerinos armados hasta los dientes y sospechosos de prácticas grotescas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper 1974; The Hills Have Eyes, Wes Craven 1977). De hecho, el videojuego se ha unido a una tendencia que nos encontramos en los últimos años de volver sobre los pasos de esas grandes sagas y revisitar sus orígenes, producir secuelas directas o crear productos nuevos basados en premisas ya conocidas (y aquí podríamos analizar los casos de series como Stranger Things, Fear Street o American Horror Story en su temporada 1984, o libros como The Final Girl Support Group de Grady Hendrix). Tanto es consciente de dónde se enmarca y en qué se encuentra su atractivo, que incluso el juego incluye extras para las ediciones de lujo como atuendos ochenteros para los protagonistas o filtros de imagen que nos recuerdan a las cintas de VHS.

Pero vamos al meollo: ¿cómo se juega a The Quarry? Pues como respuesta corta: de la misma forma en que se jugaba a Until Dawn.

Para la respuesta larga me va a permitir el lector que me enfade un poco. No paro de leer por ahí el término «película interactiva», y cada vez que lo leo se me abren las carnes. Para aplacar las ganas de invocar a Freddy Krueger (Wes Craven, 1984) y que se lleve en sus sueños a todos los que usan ese término, basta con dejar el mando quieto en la mesa en el mismo momento en que se inicia el juego. Tras unos cuantos minutos en que los personajes dialogan, transitan por una oscura carretera y se nos ilustra en las mecánicas de toma de decisiones, deberemos mover a uno de los personajes por el bosque. Si no cogemos el mando, el juego no avanzará.

Listo. El término «película interactiva» es un absurdo. Cuando a una obra audiovisual, con guion, le introducimos el elemento interactivo como determinante para que la obra se mueva y suceda, se convierte en un videojuego.

Lo diré más claro: un videojuego es la suma de audio, vídeo e interacción. Una película es una obra audiovisual. Y una película interactiva juega a que tomemos decisiones, y sí, se puede quedar en pausa hasta que lo hagamos y no avanzar. Pero hay una diferencia muy grande entre una pausa y mover a un personaje por un escenario. O correr. O interactuar con objetos. O no encontrar un coleccionable. En The Quarry podremos explorar escenarios muy limitados y cerrados; interactuar con objetos, abrir pistas en un menú relacionando unas pruebas con otras, encontrar coleccionables, influir en la acción a través de quick time events… Vaya, diría que tiene más opciones de interacción entre el jugador y el juego que el clásico Super Mario Bros. Pero no vas a oír a nadie decir que el clásico de Nintendo es una película interactiva.

Sí, The Quarry no tiene las mecánicas más profundas del mundo. Pero es que no lo pretende. Evidentemente, sus raíces están en el cine, un hecho que no solo no esconde, sino que abraza al introducir un «modo película» en que podremos planificar de ante mano como se va a desarrollar todo y después sentar y disfrutar de nuestra obra maestra.

Completar The Quarry —algo que nos llevará entre 8 y 10 horas— es una experiencia especialmente diseñada para los amantes del terror clásico de mediados y finales del siglo XX. Incluso los caminos que vamos escogiendo, y que pueden variar en gran medida el desarrollo de la historia y el final de la misma, se presentan en el menú como cintas VHS —con un bellísimo arte para las carátulas, por cierto—en las que podremos ver el flujo de acciones que nos ha llevado hasta una consecuencia. Y, del mismo modo que ocurría en Until Dawn, nuestros personajes pueden morir o sobrevivir, dependiendo de nuestras elecciones, pero no existe una opción mala. En mi primera partida decidí conscientemente dejar morir a un personaje porque me caía fatal, y más adelante decidí que viviera y ver dónde acababa su historia.

Gráficamente es un videojuego apabullante. El nivel de detalle de los escenarios es increíble, aunque son muy cerrados y apenas podemos interactuar con ellos. Son bonitos decorados, pero poco más. Los personajes son alucinantes, las interpretaciones de los actores muy buenas y la dirección cinematográfica del conjunto está muy conseguida.

Como aspectos negativos podría destacar algunas cosas: un guion con falta de ritmo al que le cuesta arrancar —aunque cuando lo hace, lo logra con creces—, falta de opción de jugar al juego con voces originales y un doblaje en castellano que no me ha convencido demasiado, y un apartado sonoro muy discreto en lo que debería haber sido una orgía de heavy metal y pop de los ochentas.

En conjunto, The Quarry es el sueño húmedo de los amantes del slasher, los campamentos sangrientos y las final girls. Es como si Wes Craven hubiera producido un videojuego. Un título lleno de emoción, terror, unos personajes con los que uno se encariña rápidamente y un desafío adaptado a todo tipo de jugador —salvo aquellos para los que solo el RPG es el género al que todos deberían plegarse—. Una obra genuinamente inmadura, como lo eran todas esas películas que vivieron su esplendor en la época de los videoclubs y las máquinas arcade. Una obra a la que se le ha prestado mucha atención, con un guion consciente de en qué terreno se mueve y quién va a ser su público objetivo. Un plantel de actores muy a la altura de las circunstancias, un apartado gráfico que impacta, diseño artístico increíble y, en general, un acabado de lo más sofisticado. The Quarry es conservador en lo que a obras anteriores del propio estudio respecta: sabe que Until Dawn gustó mucho y busca replicar la fórmula, y ciertamente lo logra. Incluso con un arranque bastante lento y una serie de diálogos y situaciones que parecen claramente de relleno, The Quarry logra que nos interesemos por sus personajes, que nos perdamos por su escenario y que, una vez terminada la aventura, queramos volver hacia atrás y ver qué hubiera ocurrido de haber hecho las cosas de forma distinta. Todo un acierto en su premisa, un sobresaliente en su ejecución. The Quarry es como una buena secuela de un clásico: tiene todo lo que tenía la original, pero sabe dar algunos giros más y reenganchar a los fans. Es como vivir una secuela de Friday the 13th, Sleepaway Camp, Evil Dead, The Texas Chainsaw Massacre o Scream, todo en uno.

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